• viernes 13 diciembre 2019

    10-07-2014

    Informe Cesantes y DDHH Congreso 2014



     

    DESPACHO DE LA COMISIÓN DE CESANTES Y DDHH

    XLI CONGRESO NACIONAL BANCARIO

     

    Como organización sindical, como personas, mujeres y hombres que la integran declaramos la firme convicción que nuestra tarea cotidiana apunta a la construcción del futuro con la promoción y defensa de los Derechos Humanos.

    Derechos Humanos, entendidos como instrumentos de construcción de cada día y como herramientas para soñar en aquellos días que vendrán. Por supuesto que jamás olvidamos las lesiones y heridas que el pasado aciago impuso a nuestros compañeros y a nuestra sociedad en los tiempos del terrorismo de estado. Levantamos nuestra voz contra la mayor violación a los Derechos Humanos que asoló a nuestra sociedad y compartimos las banderas y demandas puestas en escena por la lucha de los organismos de Derechos Humanos y que hoy, felizmente, conforman una política pública de memoria. Con el legado de la memoria, la verdad y la justicia, trabajamos en el resguardo de los Derechos Humanos, en nuestro día a día, con el espíritu rebelde y con prepotencia de trabajo para construir un futuro digno para nuestros hijos. Dicho de otra manera “con el deber de memoria” nos dedicamos a construir el futuro.

     

    Trabajamos por instaurar una verdadera cultura de los Derechos Humanos que este atenta a las vulneraciones del presente. Esta construcción de derechos tendrá entre sus ejes fundamentales la lucha por la equidad de género, que es al mismo tiempo una cuestión de justicia social y desarrollo económico y social, como lo ha declarado la OIT. Es una cuestión de derechos humanos porque mientras exista la discriminación por sexo, raza, edad, estado civil, etc. no puede haber respeto efectivo y no sería una verdadera democracia.

     

    Es una cuestión de justicia social porque las condiciones de acceso de la mujer al empleo y a la formación, sus condiciones de trabajo y protección social son fundamentales para la eliminación de la pobreza y es requisito para el desarrollo económico y social porque la habilitación  y plena utilización de las capacidades productivas de las mujeres y su participación en todos los ámbitos hace al éxito de una estrategia de desarrollo más sistémica, equilibrada y sustentable.

     

    Cuando pensamos en el concepto de igualdad creemos necesario pensar en el otro, en el diferente y en la igualdad de oportunidades. Debemos pensar que la discriminación, la desigualdad y la violencia forman parte de un circuito de retroalimentación mutua que está naturalizado socialmente. Hay fuertes prejuicios que dan cuenta de la intolerancia al diferente y lo transforman en peligroso, inferior y enfermo, determinando relaciones jerárquicas que están invisibilizadas. Por lo tanto abordar el tema de violencia y discapacidad nos exige revisar nuestra propia historia, nuestros prejuicios, nuestros autoritarismos. Debemos entender que las barreras comunicacionales, arquitectónicas y urbanísticas son concreción de prejuicios y formas de maltrato, que están invisibilizadas  para la mayoría pero que resultan graves obstáculos para el acceso a los derechos humanos para las personas con discapacidad y nuestra lucha como dirigentes, como trabajadores, es tratar de construir desde nuestro lugar una sociedad más incluyente.

     

    Nuestra experiencia nos indica, y las escasas estadísticas existentes corroboran, que  año tras año el maltrato laboral crece. Esta violencia laboral atenta contra los derechos humanos, el trabajo digno y la integridad de las personas, afecta la salud física y mental, la vida laboral y social y la organización toda.

     

    Nada es casual ni aleatorio, el objetivo de la globalización neoliberal es la destrucción de lo colectivo, la apropiación con voracidad insaciable por parte del sector privado y del “mercado”, eufemismo que encubre a las minorías privilegiadas, de las esferas pública y social. Ejemplo claro constituye el sistema financiero quien por encima de los flujos y reflujos económicos, de las crisis nacionales e internacionales, jamás dejó de acumular ganancias y jamás efectuó aporte al desarrollo social, mucho menos a políticas inclusivas y equitativas, ni siquiera para el segmento de sus propios trabajadores. Es prueba del poder que ostenta la supervivencia, en nuestro país, de la Ley de Entidades Financieras de la dictadura cívico militar, de la que fue mentora y cómplice, contra la cual se ha alzado, la mayor parte del tiempo en soledad, nuestra organización sindical.

     

    Los derechos no serán nunca el fruto del “derrame” de los poderosos, los derechos se conquistan. Se conquistan a fuerza de lucha, sacrificios y mártires. El costo de su obtención es inversamente proporcional a la fragilidad de su existencia. La memoria humana es increíblemente débil, el impulso de los hombres de extender su poderío sobre los otros, siempre encuentra un pretexto.

     

    Prueba clara que nos ha tocado vivir en nuestra organización es lo acontecido en Tucumán con la Caja Popular de Ahorro. La defensa del patrimonio público, de la fuente de trabajo, el compromiso político con la comunidad  por parte de los trabajadores tuvo una reacción que se define rotundamente como terrorismo de estado: cesantías, cercenamiento de derechos sindicales, traslados coercitivos, violencia laboral, sumarios injustificados, denuncias penales infundadas, persecuciones y agresiones a trabajadores y dirigentes gremiales, la patética y paradigmática reaparición de los autos sin patente para realizar seguimientos e intimidaciones, escalando hasta la violencia física con riesgo de vida y la represión salvaje.

     

    La historia de nuestro gremio y la  creación de la Secretaría de Derechos Humanos, Género e Igualdad marca que la defensa de los Derechos Humanos constituye una línea estratégica y permanente de la acción sindical. Se consideran auspiciosos los primeros pasos dados y se aprueba lo actuado hasta el presente por la Secretaría, por lo que la Comisión de Cesantes y Derechos Humanos propone al LVI° Congreso la adopción de las siguientes resoluciones:

     

    1) Consensuar propuestas para promover leyes nacionales ya que la acción gremial debería desplegarse reclamando a los poderes constitucionales una legislación más firme y efectiva que brinde un marco regulatorio claro y específico para el tratamiento de la violencia laboral, que cubra el vacío legal existente y que abarque el universo laboral más allá de los alcances de género de la Ley nº 26485.

     

    2) Incorporar las demandas de género a la negociación colectiva, porque es un aspecto central de una política sindical comprometida con la promoción de la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres.

     

    3) Gestar la construcción de un espacio, a través de la Secretaría de Derechos Humanos, Género e Igualdad, que luche por la defensa y promoción de los derechos humanos sosteniendo que la enseñanza de los mismos es política diaria y que nos compromete a un trabajo cotidiano para construir una sociedad justa y con respeto irrestricto a la libertad, la igualdad y la equidad.

     

    4) Impulsar programas de capacitación y sensibilización  sobre las problemáticas de derechos humanos, dentro de los distintos ámbitos de competencia, hacia la comunidad, los trabajadores y los empleadores. En particular, dar inicio a la campaña delineada por la SDHGI, respecto de violencia laboral, acoso sexual y discriminación.

     

    5) Instar a todos los estamentos de la organización y los trabajadores bancarios a realizar aportes tendientes a completar el Registro de Trabajadores Bancarios Detenidos Desaparecidos y la recuperación de las historias de vida de los compañeros comprendidos, a través de sitio web “Arqueología de las Ausencias”.

     

    6) Solicitar a las entidades financieras reparación simbólica y material a los compañeros cesantes –por razones gremiales y políticas- víctimas de las Leyes de Seguridad Nacional creadas por la dictadura cívico militar.

     

    7) Impulsar la creación de espacios y lugares  de memoria en cada una de las Seccionales en homenaje a los compañeros bancarios víctimas del terrorismo de estado.

     

    8) Promover, a través de la incorporación en el Convenio Colectivo de la temática de discapacidad, el avance en la inclusión de personas con discapacidad, condiciones de trabajo aptas para que puedan desarrollarse y buscar que la banca privada profundice esta política de inclusión.

     

    9) Profundizar la búsqueda de instrumentos legales, convencionales y de acción gremial para hacer asumir al sector empresario definiciones y compromisos concretos de respeto de las trabajadoras y trabajadores bancarios.