• viernes 06 diciembre 2019

    15-12-2018

    DE LA PRENSA | Presagios que nadie escucha



    Riesgo país, dólar y reservas: presagios oscuros que nadie escucha

    El índice riesgo país es uno de los índices más famosos del mundo y es especialmente conocido en la Argentina. Lo produce el Banco JP Morgan midiendo la diferencia (spread) entre las tasas de interés que pagan los bonos denominados en dólares emitidos por países subdesarrollados y los Bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados “libres”.

    La Argentina durante 2017 ha tenido un riesgo país en línea con la región, aunque levemente superior. Sin embargo, con el comienzo de 2018 esa diferencia no ha parado de crecer: en diciembre de 2017 fue superior en promedio un 3%, durante el primer cuatrimestre de 2018 la diferencia pasó al 14%, el segundo al 40%, mientras que el promedio diferencial de riesgo en lo que va de este tercer cuatrimestre es del 59% (ver gráfico). La conclusión es más que obvia: a pesar de que las condiciones internacionales son las mismas para todos los países latinoamericanos, el riesgo argentino está subiendo mucho más que el resto.

    Por ello, por más que el gobierno quiera responsabilizar a la suba del petróleo, a Turquía, al aumento de las tasas en la Reserva Federal o a las tensiones que genera las guerras proteccionistas entre Trump y China, hay especificidades propias de la Argentina.

    Lo que es más llamativo de todo es que cuando Macri anunció el retorno al FMI el 8 de mayo pasado, el riesgo país era de 488 puntos básicos. Aún con todos los desembolsos obtenidos y el apoyo, no obstante, esta semana abrió en 750. Es decir, el soporte externo y el blindaje financiero anunciados no disiparon las dudas, sino que el riesgo continuó aumentando, siendo el país cada vez menos creíble para el mercado.

    Con esto, muchos analistas se hacen la siguiente pregunta: si faltando poco más de 11 meses para las elecciones presidenciales el riesgo país no baja de los 700 puntos, ¿a qué valores estará un par de meses antes: 800, 900? ¿acaso superará los 1.000? Porque la presión, la desconfianza y la incertidumbre irán en aumento a medida que avance el año electoral. De eso no hay dudas.

    Por su parte, para 2019 los desembolsos del FMI cubrirán aproximadamente el 50% de los vencimientos de deuda, mientras que para el 2020 lo harán sólo en el orden del 15%. Ya a partir de 2021 la Argentina deberá comenzar a devolverle el dinero al Fondo. Con ello se vislumbra un cuello de botella terriblemente peligroso hacia el futuro: mientras que el “riesgo político” irá en aumento, el nivel de ayudas externas irá en descenso, haciendo cada vez más complicadas las chances de renovación, sobre todo con un riesgo país que no ha parado de crecer.

    Muchos analistas ya hablan entonces o bien de la necesidad de reestructuración de la deuda o bien ubican al default como inevitable: si los rendimientos de los bonos argentinos del primer semestre de 2019 se duplican e incluso triplican para el 2020 (estando en algunos casos en niveles de “incobrabilidad”), puede pasar que las proyecciones del mercado se adelanten. Es decir, si existe la perspectiva de que el gobierno electo a fin de 2019 no continúe pagando la deuda en 2020, el mercado puede anticiparse, dejar de renovarle al gobierno y así forzar la cesación de pagos para antes de lo previsto, puesto que los últimos en salir serán los que no cobrarán.

    En este sentido, a lo largo de todo 2018 el gobierno no ha hecho otra cosa que perder dólares que deben garantizar su política, pero sin embargo no logró resultados con ello: el dólar no ha parado de subir al igual, ya lo vimos, que el riesgo.

    Como vemos en el segundo gráfico, las reservas del Banco Central subieron tres veces en el año: 9 mil millones de dólares en enero con la última colocación de deuda genuina en los mercados abiertos, 15 MM en junio con el primer desembolso del FMI y otros 6 MM al finalizar octubre con el segundo desembolso. La suma de esos 30 mil millones y se han perdido, e incluso las reservas están 4,5 MM por debajo del valor en que iniciaron el año. 

    El gobierno, a pesar de todo, no puede reforzar su credibilidad y está entregando dólares sistemáticamente sin conseguir resultados, dejando a la economía cada vez más débil y vulnerable.

     

    De continuar estas tendencias, aún en este clima “optimista” de riesgo país por encima de los 700 puntos, las dinámicas presagian que las reservas del Banco Central seguirán cayendo, el dólar volverá a dispararse y que el riesgo país proseguirá el aumento.

    El resultado es claro: el mercado habla, pero nadie lo escucha.

    Publicado en El Cronista/14-12-18