• viernes 18 octubre 2019

    15-09-2019

    PACTO SOCIAL



    Al participar de la XXII Jornada de Pastoral Social, Un nuevo Pacto Social para el siglo XXI, en el panel que compartió con Daniel Arroyo, Esteban Castro, Carolina Mera y Miguel Pesce, nuestro Secretario General, Sergio Palazzo sostuvo “Estamos ante una situación única y excepcional, que haya una convocatoria a un pacto social previo a la asunción de un gobierno, esto nos tiene que dar el empuje para interpretarlo desde el lugar que se convoca, desde la grandeza. Necesitamos un pacto que garantice la restitución de dos derechos: Que todos los argentinos vuelvan a comer, porque ésa es la única grieta; y que todo el mundo vuelva a tener medicamentos para curarse”.

    Y recordó del Martín Fierro:

     Es el pobre en su orfandad de la fortuna el deshecho porque nadie toma a pecho el defender a su raza.
    Debe el gaucho tener casa, comida, escuela, iglesia y derechos
    .

    A continuación brindamos una crónica del Encuentro que se realizó en la sede de Foetra, sita en Hipólito Yrigoyen 3171.

    Referentes políticos, sociales y religiosos convocaron a “Un nuevo Pacto Social”.

    Con los paneles “La cuestión social en el centro del Pacto Social” y “La Cultura del Encuentro. Identidad y pertenencia en la base del Pacto Social para la integración nacional”, culminó esta tarde en el auditorio Foetra, del barrio porteño de Almagro, la XXII Jornada de Pastoral Social de la arquidiócesis de Buenos Aires.

    Las palabras de cierre estuvieron a cargo del Arzobsipo de Buenos Aires y Cardenal Primado de la Argentina, Mario Aurelio Poli. “Que esta Patria se ponga de pie también es parte de la esperanza cristiana”, afirmó.

    El tercer y cuarto panel de la tarde, titulados “La cuestión social en el centro del Pacto Social” y “La Cultura del Encuentro. Identidad y pertenencia en la base del Pacto Social para la integración nacional”, dieron por culminada la XXII Jornada de Pastoral Social de la Arquidiócesis de Buenos Aires.

    El tercer panel fue inaugurado por Carolina Mera, Decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, quien consideró que “un pacto social no puede buscar más que justicia, equidad y dignidad. Esto tiene que ver con concebir las relaciones humanas desde el paradigma de la inclusión”, afirmó.

    En ese sentido, además de una reestructuración en lo económico o financiero, exhortó en primer lugar a “reconstruir la trama social, volver a una sociedad pacífica, sin violencia. Si no logramos ese clima social es muy difícil que logremos un respeto por los demás”, aseguró.

    No hay que luchar contra la brecha de los partidos políticos, porque es una brecha que fue construida estratégicamente.  Pero sí hay una brecha que divide por un lado a millones de niños y ancianos debajo de la línea de pobreza y por otro a los privilegiados, los ricos, los que concentran la mayoría de la riqueza que se produce en nuestro país”, ésa es la brecha contra la que hay que luchar, consideró, deseando “que este nuevo pacto social nos devuelva dignidad, justicia, respeto, trabajo”.

    Esteban Castro, Secretario General de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), hizo hincapié en que “el nudo de la discusión sobre el pacto social que hay que dar es en realidad entre la sociedad, cómo hacer para que las concepciones retrógradas evolucionen y se pase a tener un sentimiento de solidaridad con los más humildes”.

    En ese sentido, advirtió que “no puede haber trabajadores que no tengan el mismo derecho que otros”. El eje del planteo de un Pacto Social, sostuvo, “es que para nosotros la unidad tiene que estar en torno a los más humildes, sino no hay unidad. Es desde ahí”.

    “Queremos ser parte del Pacto Social, si no nos sientan en la mesa para nosotros no hay Pacto Social, porque los más humildes hicimos un esfuerzo enorme para elevar el piso del debate”.

    A su turno, el Secretario General de La Bancaria, Sergio Palazzo, recordó que “la Argentina ha estado plagada de buenas intenciones, de tratar de cristalizar un acuerdo social, un diálogo, y prácticamente ninguno de ellos ha llegado a buen puerto”. 

    “Es la primera vez que estamos llamados a discutir la posibilidad de un Pacto con anterioridad a la ejecución de políticas de un gobierno, con el objetivo de generar bases fundacionales”, destacó, y señaló que “un pacto social necesita como objetivo la necesidad del pleno empleo en la Argentina”.

    “Estamos ante una situación única y excepcional: que haya una convocatoria a un Pacto Social previo a la asunción de un gobierno, esto nos tiene que dar el empuje para interpretarlo desde el lugar que se convoca, desde la grandeza. Necesitamos un pacto que garantice la restitución de dos derechos: Que todos los argentinos vuelvan a comer, porque esa es la única grieta; y que todo el mundo vuelva a tener medicamentos para curarse”.

    Miguel Ángel Pesce, Vicepresidente del BCRA entre 2004 y 2015, aseguró que “las organizaciones sociales tienen que ser parte del Pacto Social que se viene”, y advirtió que “el Pacto más importante que tiene la sociedad moderna es el acuerdo de precios”.

    “El Estado es un actor principal en este acuerdo social de precios”, afirmó, y animó a tener presente en el próximo Pacto Social “no sólo redistribuir ingresos sino vencer las restricciones que impiden que los esquemas de redistribución prosperen”.

    Daniel Arroyo, ex Viceministro de Desarrollo Social de la Nación y Diputado Nacional por la provincia de Buenos Aires, advirtió sobre una “catástrofe social”, con un gran problema de hambre, de malnutrición. “Soy de los que creen que el pacto es imprescindible y que para reconstruir primero hay que parar la caída”, reconoció.

    “Los movimientos sociales y los sindicatos son parte de la solución, no son parte del problema: hay que construir desde ahí. Aquí hay actores centrales, pero tienen que estar claramente los que le están poniendo el cuerpo”, sostuvo.

    Entre los elementos necesarios para un pacto, Arroyo enumeró: Comer tiene que ser barato, “es una regla, no un debate”; no se puede dar crédito usurario, el Estado tiene que desendeudar a la familia, no reendeudar; cortar la venta de drogas en los barrios de verdad, y no como un slogan, porque “no hay reconstrucción del tejido social si le va bien al que hace lo que no hay que hacer; revalorizar la escuela, es con los docentes, no contra los docentes. La reconstrucción es desde la escuela, fortaleciendo, mejorando”.

    “El Pacto Social es de abajo hacia arriba, con desarrollo local, desde los barrios. La Argentina se reconstruye desde abajo hacia arriba. Lo que hagamos los próximos cuatro años va a marcar lo que pase los próximos veinte. Es ahora o la complicamos del todo. Si lo hacemos bien tenemos un solo objetivo: dejarle a nuestros hijos y a nuestros nietos un país mejor del que tenemos”.

    El cuarto panel, centrado en la Cultura del Encuentro, estuvo a cargo de Ana María Cambours de Donini, doctora en Educación, y de Mario Casalla, doctor en Filosofía y presidente de la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales.

    Partiendo de la idea de que “sin una comunidad no podemos desarrollarnos plenamente como personas”, Donini planteó la necesidad de “políticas de Estado con un horizonte de largo plazo, que prioricen el bien común, y la deuda social sobre todo con los más vulnerables que son los más perjudicados en momentos de crisis e incertidumbre”.

    “Es importante que al iniciar una nueva etapa se pueda llegar a estos acuerdos y que todos puedan estar en esa mesa, sobre todo los que han sido víctimas de un modelo que los ha excluido”, señaló, advirtiendo la necesidad de “un pacto cultural subyacente que posibilite un diálogo a largo plazo y que tome cuestiones estructurales”.

    Mario Casalla, doctor en Filosofía y Presidente de la Asociación de Filosofía Latinoamericana y Ciencias Sociales, consideró que la Argentina “ha tenido a lo largo de su historia varios finales de ciclo. Vivimos un final de ciclo muy específico ahora. Es el tercer intento de una experiencia neoliberal fracasada en nuestro país”, afirmó.

    Ante esta situación, consideró, “no se trata de un cambio de nombres sino de un cambio de proyectos para superar la etapa liberal que concluye, planteando otro proyecto de nación reparador, inclusivo y central en la paz y en la justicia social en tanto valores éticos irrenunciables”.

    El Pacto Social, aseguró, “se trata de algo que en los últimos 50 años lo intentamos varias veces y nos sacó de varios apuros y acaso por no insistir en él volvimos a desembocar en nuevas crisis. No es algo nuevo ni imposible de implementar. Se trata de volver a poner en marcha un país que requiere lo mejor de nuestra voluntad y de nuestra inteligencia”.


    “Que esta Patria se ponga de pie es parte de la esperanza cristiana”.

    La clausura estuvo a cargo del Arzobispo de Buenos Aires y Primado de la Argentina, Cardenal Mario Aurelio Poli, quien dirigió unas palabras a los presentes, inspiradas en el interrogante planteado en el tedeum del pasado 25 de mayo: “¿No será momento de ir hacia un Gran Pacto Nacional con mirada amplia y generosa?”.

    Recordando sus palabras, el Arzobispo consideró que los argentinos “contamos con una larga experiencia en nuestro acervo político, cuyo mayor logro fue recuperar la democracia y defenderla como supremo valor”.

    En ese sentido, animó a un pacto “que no sea funcional ni coyuntural, dejando de lado mezquinos intereses sectoriales. Se trata de una propuesta superadora de todo partidismo y fracción, porque la unidad prevalece al conflicto”, advirtió. “Una propuesta que convoque a los principales actores de la política, capaces de gestar una Cultura del Encuentro que acentúe las coincidencias y no las diferencias”, animó.

    Recordando las características del diálogo expuestas por el Papa San Pablo VI en su encíclica Ecclesiam Suam, señaló que debe tener claridad, afabilidad, confianza y prudencia. “Cuando el diálogo se conduce así, se realiza la unión de la verdad con la caridad, de la inteligencia con el amor”, afirmó.

    “Un pacto social lo imagino como una gran mesa de la comunidad nacional, donde están todos los sectores, donde todo el mundo llevará verdades en su corazón y en su mente. Para que la verdad dé sus frutos, tiene que dejar de ser tuya y dejar de ser mía. El diálogo hace surgir una verdad asombrosa, milagrosa. Saca de los interlocutores lo mejor de lo humano”, sostuvo. 

    “Algunos de los panelistas hablaron sobre tomar de nuestras raíces, de identidad nacional, de pensamiento cultural, de la fe de nuestro pueblo, de los sentimientos, la cultura, el sentido federal de nuestra república. Las raíces de nuestra Patria”, repasó el purpurado, y llamó a un Pacto “donde se puedan poner todos los valores, las grandezas de nuestra Nación, nuestros fracasos también, el reconocimiento de lo que no hemos podidos hacer, pero hay algo de nuestra fe que lo atraviesa, que es la esperanza”, reconoció.

    “El catecismo dice que la esperanza es una virtud que nos regaló Dios, que nos hace tender más allá de la muerte, pero que arrastra todas las pequeñas esperanzas de la vida. Que esta Patria se ponga de pie también es parte de la esperanza cristiana”, concluyó.