• viernes 27 noviembre 2020 Año del General Manuel Belgrano

    04-11-2020

    Sindicalismo | Contexto actual y nuevos desafíos



    Noviembre 3 – Nuestro Secretario General Sergio Palazzo participó de la reunión telemática convocada por la Seccional La Rioja, compartiendo el panel con Claudia Ormachea (Secretaria de DD.HH., Género e Igualdad y Diputada Nacional), Marcela Ortega (Directora de Capacitación del Instituto de Responsabilidad Social), Valeria Aguaysol (Secretaria de DD.HH., Género e Igualdad de la Seccional La Rioja) y el Dr. Gustavo Ciampa (Abogado laboralista, Asesor de la Cámara de Diputados de la Nación). La coordinación estuvo a cargo del Secretario General Adjunto de esa seccional, Aldo Mendoza.

    En su alocución, Palazzo expresó:

    “Estamos atravesando dos grandes temas en el contexto actual del mundo del trabajo. Uno está relacionado con la pandemia y el otro con el avance tecnológico y con ello las nuevas formas que genera.

    Para hablar de la pandemia, se ha generado una situación inédita, inesperada, de diversas y dramáticas consecuencias. Nadie pensaba hace un año atrás la posibilidad de que estuviéramos teniendo esta reunión por Zoom porque estábamos en un proceso de aislamiento obligatorio, producto de una enfermedad que castiga duramente la salud de muchos ciudadanos del mundo.

    Está claro que la pandemia provoca diversas crisis. Una es la sanitaria, otra es la económica y la tercera es la social, donde se marca el empleo en sí mismo y en sus diversas formas. Y en las diversas formas que va a adquirir seguramente después de la pandemia.

    En lo sanitario hubo que trabajar en dos cosas en la Argentina. La primera era como atender la sobrecarga que significa los contagios y la muerte por la magnitud de los contagios y lo dramático de la pérdida de las vidas. Era una situación impensada.

    La segunda cuestión es que hubo que reconstruir un sistema sanitario a nivel nacional que quedó devastado después de cuatro años de políticas neoliberales, donde incluso se llegó a degradar al Ministerio de Salud a la categoría de Secretaría de Salud. Además ganar tiempo para poder equipar los servicios sanitarios con los insumos y la infraestructura para poder hacer frente a esa gran demanda que se venía y se está dando en este momento.

    La segunda cuestión que hay que analizar desde la pandemia es la económica. El aislamiento obligatorio provocó un derrumbe de cualquier indicador económico, en Argentina y en el mundo.  Este derrumbe producto de la pandemia en lugar de generar la solidaridad entre los que más tienen, generó el efecto contrario, que es buscar la oportunidad, agigantar esa avaricia que tiene el capital y tratar de maximizar su nivel de rentabilidad a costa del sufrimiento de todos los que están padeciendo la pandemia.

    Prueba de ello es la negación y todo tipo de operación que hace el poder económico para poder impedir el aporte solidario y extraordinario sobre las grandes fortunas, que es por única vez y está siendo tratada en el Congreso.  Es un aporte solidario para atender las necesidades y las urgencias que implica la pandemia.

    Paralelamente a esa negación del aporte solidario piden que el Estado le pague los salarios a sus empresas a través del ATP y piden que los trabajadores admitan rebajas salariales.  La ecuación se da vuelta.  Los que más tienen deberían ser quienes más aporten, la respuesta es contraria…

    La situación ha golpeado a los más vulnerables y en particular a los trabajadores informales que han estado impedidos de realizar las changas que les permite llevar el sustento a sus hogares.  Nosotros tenemos un empleo registrado, en una actividad que está funcionando, con turnos. Podemos discutir incluso salarios y podemos haberle ganado varios meses a la inflación y estar en línea de no perder el poder adquisitivo del salario.

    Aquel que no tiene un salario registrado, el Estado ha estado presente en esos hogares a través del IFE para dar aunque sea una respuesta exigua para demostrar que el Estado está ayudando.

    La tercera cuestión a abordar como desafío a la pandemia, que es uno de los dos puntos que quería tocar, es la social y en ello va el empleo y las diversas formas.

    Quisiera hacer referencia a lo que ha sido una buena política del Poder Ejecutivo, la ATP. Sirvió para que el trabajador lograra conservar su empleo… Con la política de ATP, pagando el Estado una parte del salario, lo que ha conseguido, en definitiva, es que el trabajador conserve el empleo.  Y que pueda conservar, entre otras cosas, algo tan importante como la antigüedad, su convenio colectivo de trabajo y algo que es central en este tiempo de avance tecnológico que es la especialidad de su actividad.

    Imagínense si a nosotros, pasados los cuarenta, nos hubieran expulsado del mundo laboral y fuéramos a otro lugar. ¿Estaríamos en condiciones de recuperar un  empleo de calidad? ¿O quedaría en manos de jóvenes que tienen mayores aptitudes, inclusive cognitivas para interpretar el cambio y el avance tecnológico? Seguramente ese hubiera sido nuestro destino. Tener que quedarnos, en el mejor de los casos, con un empleo de menor calidad. Por eso la política de la ATP me parece de suma importancia y creo incluso que no hay una buena política comunicacional del gobierno que pone en calidad esta buena política que ha tenido el gobierno.

    Para terminar este primer gran desafío de la cuestión es el Estado presente frente al neoliberalismo. Con un Estado presente podemos seguir discutiendo la importancia de nuestro convenio colectivo y de nuestros derechos. La gran discusión que tenemos que dar desde la política y el mundo sindical y del protagonismo de los trabajadores es la de los trabajadores con derecho a tener derecho versus el concepto que lograron involucrar en la sociedad  que era el emprendedurismo.  Trabajadores que se precarizan a sí mismos, porque se quedaron sin empleo y la única forma de subsistencia que tienen es hacerse monotributistas para facturar alguna changa, para poder tener un mínimo de ingreso, para ganarse una obra social sindical y a su vez poder seguir haciendo un aporte para tener el día de mañana una jubilación.

    El segundo gran desafío es el avance tecnológico y mucho podemos hablar los trabajadores bancarios de esto. Es sin duda el debate del momento y es necesario abordarlo desde lo que significa la digitalización, la robótica, la inteligencia artificial, las regulaciones. El ordenador es la política, siempre lo va a hacer en todo orden, lo económico, lo tecnológico, es el ordenador de la cuestión social.

    Tienen  características marcadas y representan lo que hemos definido como la uberización del sistema financiero con el avance tecnológico.

    No solamente es la pérdida de futuras pérdidas de trabajo sino la irrupción de las plataformas digitales como medios de pago y ahora otorgando créditos que implican riesgos muy marcados para nuestra actividad y estoy hablando de las fintech, que actúan directamente como entidad financiera tomando ahorro público que está penado por la ley y con ese dinero prestando dinero.

    Para hacer ese tipo de operaciones a través de plataformas ellos usan las bases de datos que se apropian sin autorización de los usuarios para colocar productos financieros que deberían hacer los bancos tradicionales. Para ello cuentan con la complicidad de la falta de regulación, en ese sentido son bastante laxas las regulaciones que pone el BCRA.

    La materia prima de la digitalización son los datos. En los últimos cinco años los datos son mayores a los creados en toda la historia de la humanidad, ha sido muy dinámico el avance de acumulación de datos.

    Según la ONU las consecuencias del avance tecnológico llevará al 20% el desempleo global en el 2025 y al 40% en el 2050.

    El Citibank dice que el 57% de los puestos de trabajo de los principales países industrializados van a poder ser reemplazados por tecnología en el mismo tiempo que definía estos índices de desempleo global la ONU.

    La primera consideración es que estamos ante un fenómeno de magnitudes que se podría denominar la cuarta revolución industrial que es la tecnología. Esto es la amenaza seria, importante, impostergable sobre nuestros puestos de trabajo.

    La segunda también es irrefutable. Los economistas, las empresas, y los organismos internacionales no tienen la menor idea de lo que va a ser el verdadero impacto de la pérdida de trabajo producto del avance tecnológico.

    La tercera consideración es que pareciera ser, esto es una especulación,  es que lo que se busca es generar miedo en el trabajador. El miedo inmoviliza para que luego sean presa fácil y sumisa de la reducción de sus derechos so pena de perder su empleo.  Entonces aceptan condiciones menores de las que deberían exigirse precisamente porque tienen miedo de perder el empleo.

    La cuarta consideración es que aún estamos a tiempo de buscar alternativas y solucionar la problemática que nos genera la digitalización y su impacto en el empleo y en las condiciones del mismo.

    Cuando aparece el avance tecnológico y la digitalización como su principal herramienta miles de trabajadores lo que empiezan a encontrar es empleo precario. Empieza a afectar los que tienen empleo con la negociación colectiva. La tecnología se termina usando como excusa para precarizar empleo, debilitar organizaciones sindicales y disminuir derechos de los trabajadores. Bajar los costos para maximizar la rentabilidad empresaria es la consecuencia final de esta política.

    El verdadero problema es que el avance tecnológico es para destruir empleo de calidad y reemplazarlo por empleo precarizado. Y eso no es modernización, como nos dicen el capitalismo y los medios hegemónicos, es lisa y llanamente precarización.

    Hay distintas amenazas que ciernen la actividad. Son múltiples y algunas encadenadas entre sí.  Una de ellas es la banca sin efectivo. Está muy de moda hacer operaciones sin dinero físico, con la imposición de la billetera virtual o billetera electrónica. Producen cierre de sucursales. Hay un informe de la UNI, donde los principales bancos, acá serían los extranjeros, han cerrado en promedio el 28% de sucursales en el mundo y han llegado al 60% en algunos lugares.

    La falta de regulación y control de distintos activos financieros como se denominan las fintech, la banca en la sombra, hace que el 40% de los activos financieros del mundo esté por fuera de los circuitos de regulación. Esto es pérdida de empleo para nosotros. Esta falta de regulación no es solamente pérdida de puestos de trabajo, y esto se tiene  que entender, sino que puede afectar al propio sistema financiero y a la macroeconomía en general, porque son bancas de inversión que timbean en títulos públicos de países que no van a pagar, que timbean en estas operaciones de plataforma a plataforma, grupos de inversores que ofrecen más rentabilidad. Esta aparición de nuevos jugadores como las fintech, que no tienen costos de regulación ni costo de salarios, terminan incurriendo en una práctica desleal. No tienen costos de regulación, no tienen  salarios bancarios, no tienen tiempo de previsión por incobrabilidad. Esas faltas de regulaciones y controles implican incluso hasta falta de control en materia de lavado de dinero y generan inseguridad jurídica informática, los cyberdelitos que se empezaron a poner de moda hoy.

    También son una amenaza las monedas virtuales, suplantando la emisión de moneda. Es una función indelegable del Estado emitir moneda.

    Otra amenaza importante que tenemos con los puestos de trabajo para analizar en el marco de la tecnología es la externalización de los servicios que hacen algunos bancos a países que ofrecen mano de obra barata, producto  de la precarización de los derechos de los trabajadores, de países que además son paraísos fiscales donde no pagan impuestos.

    También incluimos dentro de esos riesgos la utilización de datos sin conocimiento, datos aprovechados por las fintech. La falta de control de los organismos internacionales propicia por un lado el avance tecnológico y por otro lado permiten el cierre de sucursales que dejan no sólo trabajadores sin empleo sino a vastos sectores de la sociedad sin servicios financieros.

    Como amenaza también podemos contabilizar el creciente proceso de financiarización de la economía que en lugar de tener a los bancos en su función original de tomar depósitos y con eso apalancar créditos lo que hacen es convertir a los bancos en un simple medio de pago.

    La falta de otorgamiento de crédito a la economía real y la especulación de esa banca de inversión también pone en jaque nuestro empleo. No es lo mismo dar 10 mil créditos de 100 mil pesos a que un oficial de cuenta meta un teclazo y transfiera mil millones para comprar Leliq en un banco, tienen menos costos de producción, tiene cero riesgo de incobrabilidad porque su principal acreedor es el Banco Central y no puede quebrar, y además tienen ganancias exorbitantes con una tasa de interés altísima que pagan por las Leliq, las Lebacs y todos estos instrumentos.

    Si tomamos hoy el PBI de financiamiento es cuatro veces de lo que es el PBI de producción y si se toman los derivados son doce veces más. Las consecuencias son claras. La utilización de la tecnología mejoró la productividad del sector. Hace 10 años atrás el trabajador administraba  600 cuentas de depósitos y hoy genera 1080, creció la productividad enormemente y manteniendo salarios constantes y trabajadores constantes. Se abrió un arco de productividad que creció en el sector empresario y no fue distribuido en los trabajadores.

    Esa utilización de la tecnología mejoró a productividad del trabajador, achicó puestos de trabajo, disminuyó costos por externalización de servicios y por esas tres vías mejoró la rentabilidad del sector empresario. Y cuando hablo de la uberización del sistema financiero es un concepto que planteo de liderazgo negativo, porque está ligado a la utilización de las plataformas y tecnologías para precarizar y evadir o anular cualquier tipo de regulaciones que pasa en la Argentina y en el mundo.

    Debemos proponer alternativas. ¿Cómo se sale de esto? Hay un documento de la OIT, por el centésimo aniversario de su creación, se trata de un programa centrado en las personas. Hay tres o cuatro puntos que a mí me gusta referenciarme.

    Uno dice que se invierta en la capacitación continua del trabajador a lo largo de toda su carrera laboral y también para reconvertir la mano de obra. Tendríamos que estar discutiendo hoy como se reconvierte la mano de obra de un trabajador bancario hacia las nuevas funciones que tiene que cumplir. Ya no son tantos los cajeros humanos que se necesitan porque hay centenas de cajeros automáticos en los bancos y deberíamos estar pensando que ese trabajador debería estar reconvirtiendo su mano de obra, o que administre software, o que haga ventas, o lo que sea. Acuerdo entonces que hay que invertir en capacitación.

    En segundo lugar habla de inversiones en las instituciones de trabajo, especialmente las gubernamentales para ejercer todos los controles necesarios para que los trabajadores no pierdan derechos.

    Tercero habla de una inversión en general para mantener empleos decentes en el marco de una economía sustentable y creo que si hay diferimientos impositivos, desgravámenes, tiene que ser para aquellas empresas que preserven los puestos de trabajo humanos, y a eso hace referencia.

    Cuarto declarar la atención humana en las empresas como un servicio esencial. Esta es una idea medio alocada que algún día lo hablé con un funcionario público. Declarar esencial la atención humana y que esto sea el motivo de descarga impositiva. Con el Presidente del Banco Central lo analizábamos.

    Lo otro generando un salario universal, un piso de derecho para todos los trabajadores y con esto eliminamos el dumping laboral en las grandes empresas multinacionales. No puede ser que digan me voy a otro país porque en la Argentina tienen derecho a las vacaciones y en otro país no pago vacaciones.  Entonces hay que establecer un piso de derecho en las empresas multinacionales que eviten ese dumping laboral.

    Otro generando un sistema preservando la seguridad social, para que cuando una persona tenga la edad de jubilarse realmente se jubile para que tenga una vida digna similar a la que tenía estando en actividad. Hoy muchos trabajadores se tienen que quedar en sus empleos, aunque no quieran, porque saben que están condenados a vivir con indignidad con una jubilación que no les alcanza para la comida y mucho menos para las medicinas.

    Se sale con mayores regulaciones, con educación financiera, con universalización de los sistemas financieros en nuestro caso. Se sale con un diálogo social, constante y responsable, no sólo cuando hay problemas y aparecemos todos porque queremos dialogar para salir del problema.  Se sale con políticas destinadas a eliminar todo tipo de discriminación y particularmente las de género, con inclusión. Se sale terminando, más en Europa, aquí no tanto, eliminando el contrato de la hora cero, donde el trabajador está a disposición de la empresa sin tener ninguna retribución, porque no se tiene una cantidad de horas determinadas como establece, por ejemplo, la legislación argentina.

    Por último, si hay algo que hizo la revolución industrial, que es cuando aparece el motor a vapor, o la producción en cadena es que también modificó la forma de trabajo. Se trabajaba 12 o 14 horas y se redujo la jornada laboral a 8 horas. Entonces habrá que discutir, acabo de dar un ejemplo, los números contantes en materia de salario y de personal y como creció la productividad en 45° Entonces habrá que discutir también la disminución horaria de la jornada de trabajo para que ese ángulo de 45° quede en 33° para que los trabajadores sigamos teniendo empleo y salarios dignos.

    En definitiva, queridos compañeros y compañeras, la política es la que resuelve esto.  Para eso, desde el espacio que integramos la mayoría de nosotras y nosotros que es el Frente de Todos si es necesario tensar hay que tensar las discusiones para salir por esa vía. Porque es precisamente a los gobiernos populares que los defienden las instituciones democráticas que son los partidos políticos y las organizaciones sindicales y sociales. Cuando la derecha o el neoliberalismo está en el gobierno lo defiende el poder de los medios, lo defiende el poder del establishment. Nosotros defendemos a los gobiernos populares. Para defenderlos, en nuestro caso las representaciones sindicales, deberían pensar para que esos representados se sientan identificados con la causa de un gobierno nacional y popular.

    Me gustaría terminar agradeciéndoles y felicitándoles por este espacio de debate. Me alegra mucho que en la AB seamos muchas veces referencia en el mundo sindical.  Porque en realidad el sindicalismo significa eso, dar pasos hacia adelante y cambiar la triste realidad que impone muchas veces el poder del capital.

    Hemos tenido cuatro años muy duros de neoliberalismo en la Argentina, en donde los bancarios y las bancarias deben sentirse orgullosas y orgullosos de la posición que asumió el sindicato aun a riesgo de ser perseguidos a título personal e institucional.

    Todavía hoy tengo una demanda que inició Patricia Bullrich y Noccetti, que era su segundo, de asociación ilícita ideológica. Fue un 29 de abril, en un paro nacional, sin el apoyo de la CGT, un grupo de sindicatos de la Corriente Federal, del moyanismo y de las dos CTA. Cuando terminó esa marcha de 300 mil trabajadores nos hicieron una demanda a Hugo Yasky, a Pablo Moyano, a Omar Plaini y a mí según un artículo del Código Penal que dice “todo aquél que atentara contra la democracia…”. Esa es la demanda que nos hizo el gobierno.

    Soporté ocho inspecciones de la AFIP en el sindicato, cada tres meses inspecciones de la Superintendencia de Salud hasta con una multa monstruosa que la terminamos ganando. Soportamos institucionalmente la persecución, esa causa que investiga el juez Ramos Padilla, nos enteramos porque se están abriendo todos esos archivos que la AB fue espiada en Azul, Chivilcoy y Mar del Plata, por sus marchas, con detalles, fotos, fichas y legajos de los trabajadores bancarios. Pero en realidad dimos un testimonio más que elocuente que a nosotros no nos iban a globalizar la desesperanza. Nosotros estábamos de pie y dispuestos a dar pelea y cambiar la triste realidad que tantas veces oprime a los trabajadores y para eso no necesitamos otra cosa que sindicatos fuertes hoy, mañana y siempre, porque son los que ordenan, dentro del mundo del trabajo la relación de los trabajadores con los gobernantes.

    Por eso hay que hacer de ésta y de cada una de las organizaciones sindicales organizaciones fuertes, hoy, mañana y siempre. Los dirigentes somos una mera circunstancia, mejores o peores, más duradera o menos duradera. Pero las organizaciones son, en definitiva,  el mejor reaseguro para que los trabajadores tengas derechos y tengan el derecho a tener derechos. Muchas gracias”.