Secretaría de Prensa

Hemos blandido el canto como una lanza, como han cantado todos los hombres y mujeres a lo largo de la historia, para llamar al valor y reconocernos en la lucha; somos herederos de milenarias generaciones de luchadores populares, al igual que lo fue Micaela, sin los cuales ninguna transformación social hubiera sido posible, ninguna conquista. Cantamos contra la cruel indiferencia, contra los prejuicios.

Vamos a sacarnos las lágrimas de los ojos y las vamos a usar para pintar nuestras caras, será el horror de quienes se escandalizan por ver una madre dando la teta a su cachorrx en una plaza, para quienes piensan que decir un piropo es halagüeño, que tocar un cuerpo sin permiso es un chiste. Seremos la pesadilla de quienes aún creen que robar un beso es romántico, que una mujer es una puta si no guarda sumiso decoro, que no se respeta si su falda es muy corta y que eso deja la posibilidad abierta de ser abusada, como una licencia tácita de la sociedad.

Vamos a cuidarnos entre todxs y vamos a marchar el doble. Vamos a caminar cada calle, a molestar cada comodidad, a desordenar cada escritorio, a tirar abajo cada puerta que haga falta hasta que no quede ni un juez más brindando beneficios criminales a un macho violador.

 La compañera Micaela García militó como nosotros, para tener un mundo mejor, un mundo más justo y lo peor del mundo se llevó su vida. Nos queda la fuerza de esa piba, un poco en cada uno.

 Mientras muchxs comienzan a despotricar contra los Derechos Humanos, aprovechando salvajemente una situación de dolor generalizado, nosotros deberemos estar más atentos que nunca y más firmes en nuestras convicciones.

 Este no es el peor final, ni Micaela descansa en paz.

 Acá no se termina nada. Hoy comienza una nueva lucha, hermana de luchas anteriores.

¡COMPAÑERA MICAELA GARCÍA PRESENTE, AHORA Y SIEMPRE!

Nos vemos en las calles

Palabras del padre de Micaela

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