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La CGT reabrió el diálogo con el Gobierno para acordar cambios laborales

País 25/09/2017 Por Daniel Salazar

La disposición fue tomada por la mayoría de los secretarios generales. La promesa es que no habrá una reforma laboral integral a la brasileña y que toda modificación se hará dentro de los convenios colectivos de trabajo.

Por Daniel Salazar - Especial La Nueva Mañana - Redacción Buenos Aires

Desde febrero de este año, luego del alejamiento de la Confederación General del Trabajo (CGT) de las mesas de diálogo nacional para la producción y el trabajo que integró junto al Gobierno y a los empresarios, por incumplimiento de los hombres de negocios de frenar la ola de despidos que asoló al primer tramo del mandato del presidente Mauricio Macri, ya corrió bastante agua bajo el puente.

Sobrevino la primera movilización masiva de la CGT unificada en marzo, frente al Ministerio de la Producción, que logró reunir a todas las vertientes sindicales y políticas del peronismo, a las dos CTA, a la Corriente Federal de los Trabajadores que lidera el bancario Sergio Palazzo, a los partidos de izquierda y a las agrupaciones sociales y piqueteras. Pero lo que se pensaba que era el germen de la unidad de todos los sectores que se oponen al actual Gobierno, terminó de la peor manera con incidentes, corridas e insultos contra los integrantes de la conducción obrera porque ni Héctor Daer, ni Juan Carlos Smith, tampoco Carlos Acuña le “pusieron fecha” al paro que clamaban las bases.

“El convencimiento” que tienen muchos secretarios generales de distintos gremios que hablaron con LA NUEVA MAÑANA de que es necesario “actualizar” los convenios colectivos que datan de los años 70.

No obstante, los dirigentes sindicales se vieron empujados a realizar el primer paro de la era Macri en los primeros días de abril en defensa del empleo y de la industria nacional. Desde entonces los gremios denunciaron que la política económica del gobierno central genera más desempleo y reclamaron que no sancione una reforma laboral. La protesta nuevamente se canalizó a través de una marcha en agosto pasado, esta vez a Plaza de Mayo, en la que el único orador fue Juan Carlos Smith. En ese momento convocó al Comité Central Confederal, del que participaran todos los secretarios generales de los gremios, integren o no el Consejo Directivo de la CGT, que en principio era para hoy pero luego fue reprogramado para el martes 3 de octubre a fin de evaluar los pasos a seguir en función de las demandas gremiales, aunque la madurez de un paro ya parece muy difícil.

¿Qué cambió desde esa última foto de la CGT reunida en la Plaza de Mayo y la visita de la semana pasada del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y todo su gabinete al histórico edificio de Azopardo 802 para participar de la reunión del Consejo Directivo de la central obrera?

Que en la interna cegetista volvió a imponerse la mayoría conciliadora que quiere retomar la senda del diálogo y explorar acuerdos intermedios con el Gobierno, frente a la avanzada confrontativa contra Macri que prevaleció durante todo el primer semestre del año por parte de la tropa del sector moyanista y de la corriente sindical de Palazzo, más afín al kirchnerismo.

Triaca sedujo a la CGT y prometió un salvataje para las obras sociales sindicales, la instalación de una comisión con participación de la central obrera para regularizar los gremios intervenidos y la liberación de un millonario fondo para capacitación y formación de los trabajadores.

En este sentido la justificación más escuchada entre los cegetistas fue que “la política tiene dinámica, si uno cree que la política es estática tiene una apreciación equivocada, dentro de la dinámica de la política suceden estos escenarios” y “el convencimiento” que tienen muchos secretarios generales de distintos gremios que hablaron con LA NUEVA MAÑANA de que es necesario “actualizar” los convenios colectivos que datan de los años 70.

Aunque un encumbrado integrante del Consejo Directivo aclaró que “la CGT no tiene internas sino matices”, y añadió que “todo vuelve al cauce natural que dominó la relación con el Gobierno” desde que asumió Macri. Es más, durante la reunión varios directivos consideraron “muy fuerte” y también “histórica” la visita del ministro de Trabajo y todo su equipo a la sede de la CGT.

Otro factor que colaboró para acercar posiciones fue la buena performance de la alianza Cambiemos en las Paso, que podría repetir en las elecciones generales lo que le permitirá incrementar su número de bancas tanto en la Cámara de Diputados como de Senadores y negociar los consensos sobre las leyes que envíe al Congreso con mayor paridad de fuerzas.

Pero algunos consejeros puntualizaron por las dudas que el romance se mantendrá “si el trazado económico da respuestas” a las demandas sindicales.

También ayudó el tono conciliador que mostró el ministro Triaca después de la embestida interventora sobre algunos sindicatos, el retaceo de los fondos de las obras sociales sindicales y de los gestos autoritarios como autor ideológico de la expulsión de dos funcionarios del Gabinete nacional ligados a los gremios el mismo día de la marcha a Plaza de Mayo del 22 de agosto.

Además, el propio ministro volvió a dar certezas de que no habrá reforma laboral integral, en el marco de una ley ómnibus como la que se ha dado en Brasil y ratificó que “todo lo que se haga en materia de empleo será por consenso y en conjunto con las organizaciones sindicales y empresarias”.

En igual sentido, otras de las explicaciones que conformaron a los directivos de la CGT fue el compromiso asumido de que “toda modificación se hará dentro de los convenios colectivos de trabajo” y de fortalecer el modelo sindical argentino, dos temas vertebrales para el resultado del Confederal sindical convocado para la primera semana de octubre.

Triaca, como parte de la seducción a la CGT, puso sobre la mesa otros beneficios que garantizaron el mejor clima para el encuentro: un salvataje para las obras sociales sindicales, la instalación de una comisión con participación de la central obrera para regularizar los gremios intervenidos y la liberación de un millonario fondo para capacitación y formación de los trabajadores.

Asimismo, desde el Gobierno aclararon que los mecanismos de aprobación de las modificaciones que se vayan consensuando dependerán de cada uno de los temas. Si hay temas que el marco normativo lo requiera y va a necesitar la sanción de una ley se enviará al Congreso, pero otros podrán resolverse dentro de la órbita del Poder Ejecutivo.

Los cambios

La administración de Mauricio Macri logró el aval del grueso de la dirigencia para avanzar en un tópico clave como puntapié inicial de las modificaciones puntuales de la legislación laboral, un blanqueo amplio del trabajo informal con condonación de multas y sanciones para empleadores.

En este sentido ya existe un principio de acuerdo para la elaboración de un proyecto que se enviará al Congreso con el aval de la CGT, clave para su tratamiento en los bloques opositores.

También acordaron trabajar en la creación de la Agencia Nacional de Evaluación de Tecnologías en Salud para limitar las prácticas de alta complejidad de salud y de medicamentos ordenados a las obras sociales sindicales por demandas judiciales iniciadas por los afiliados y, además, en la ley de Prevención de Riesgos del Trabajo.

Existen otros asuntos puntuales que formarán parte de las modificaciones a las leyes laborales pero que tanto desde el Gobierno como de la CGT evitaron detallar hasta que no sean abordados a partir de esta semana por las comisiones que se crearon a tal efecto.


“Espero que el movimiento obrero esté a la altura de las circunstancias”

Así lo señaló el secretario General de la Asociación Bancaria y titular de la Corriente Federal de Trabajadores que integra la CGT, Sergio Palazzo, en diálogo con LA NUEVA MAÑANA al referirse a los cambios en la legislación laboral impulsada por el Gobierno.

El bancario Sergio Palazzo, con la agrupación sindical que lidera afín al kirchnerismo y Pablo Moyano, con los gremios que responden al moyanismo, conforman el ala más combativa de la CGT frente al Gobierno nacional. 
Después de que lograron imponerse a lo largo del año en la interna de la Confederación General del Trabajo, logrando la adhesión para confrontar al Gobierno en la calle con movilizaciones y un paro nacional, sufren ahora el nuevo giro del Consejo Directivo que decidió retomar el diálogo con el oficialismo en medio de la flexibilización laboral que impulsa. Palazzo habló con LA NUEVA MAÑANA sobre los cambios que se avecinan y dijo que “el Gobierno es capaz de cualquier cosa si lo dejan” y advirtió que podría quebrarse la CGT si no se realiza la reunión del Confederal convocado para el 3 de octubre y no convoca a un paro nacional.

-¿Cuál es su visión respecto a la intención del Gobierno de avanzar en una flexibilización laboral?

-Totalmente negativa, este es un Gobierno que si avanza en una reforma laboral va a ser nociva para los trabajadores. Cuando un gobierno te dice que habrá una reforma tributaria pero después de las elecciones, que habrá una reforma previsional pero después de las elecciones y dicen que habrá una reforma laboral pero después de las elecciones, con claridad te están diciendo que te van a perjudicar, porque si fuera para bien de los trabajadores, del sistema previsional o del sistema tributario, lo dirían en campaña para ganar votos, si no lo están diciendo es porque seguramente es algo nocivo.

-¿Y sobre el manejo que está haciendo el triunvirato de la CGT sobre este tema?
-Siempre he tenido una mirada crítica. Creo que hay que confrontar más con el Gobierno, me parece que la mesa de diálogo son en los términos que el Gobierno quiere y cuando le son funcionales a sus intereses y no cuando son necesarias para los trabajadores. La prueba está en que el movimiento obrero en su conjunto le pidió el Parlamento en el 2016 una ley antidespido que se sancionó y después el presidente Macri la vetó. Entonces ahí me parece que queda marcado cuál es el diálogo que el Gobierno quiere, un diálogo en la medida en que le es funcional al Gobierno por eso creo que los compañeros del Consejo Directivo de la CGT, no todos porque hay distintas expresiones, deberían tener una posición de mayor confrontación con el Poder Ejecutivo.

-¿Hasta dónde están dispuestas a ceder las centrales obreras en el terreno de la flexibilización laboral? 

-Creo que si el camino es aumentar la edad jubilatoria, flexibilizar lo que ellos denominan el mercado del trabajo, se va por mal camino porque con ello se genera precariedad y más desempleo. Lo único que pretenden es disciplinar la mano de obra del trabajador para que tenga menos salario y menos derechos y que en lugar de servir para generar empleo sirve únicamente para generar una maximización de la tasa de rentabilidad del sector empresario. Por eso yo no acuerdo ni con el término de flexibilidad y mucho menos con el de una reforma porque no es reforma. Si tomamos como referencia la reforma laboral de Brasil, fue el aniquilamiento del derecho laboral de los trabajadores del vecino país.

-¿Teme que una reforma similar se pueda reproducir en Argentina?
-Este Gobierno es capaz de cualquier cosa si lo dejan. Espero que el movimiento obrero esté a la altura de las circunstancias y no lo deje.

-El Confederal Central de la CGT tenía que ser convocado para el 25 de septiembre y se postergó para el 3 de octubre, ¿cree que se va a hacer? 
-Calculo que se va a hacer, tienen la obligación estatutaria de hacerlo porque así fue votado a propuesta de ellos, así es que deberían hacerlo.

-Usted dijo hace poco tiempo que si no había convocatoria al Confederal y no se convocaba a un paro se rompía la CGT. ¿Lo sostiene?

-Yo creo que el Confederal es el ámbito, que es nuestro propio parlamento, donde tenemos que discutir todos los secretarios generales, independientemente de que estén integrando o no el Consejo Directivo. Sería faltar al mandato que le dio el plenario de Ferro Carril Oeste al triunvirato no realizarlo y no cumplir con el mandato que se le dio me parece que ocasionaría una ruptura.

 

 

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